Gonçal Vicenç Bòrdes

LA  VELLETA VERDA

 

SIRENAS

Siempre que se habla de mitos, aparecen los que quieren dar una explicación racional, la cual es mucho más increíble que la misma leyenda.

 

      A pesar de ello, yo lo voy a intentar. Las sirenas griegas tenían el cuerpo de ave. Desde Oannes, deidad sumeria mitad hombre, mitad pez, hasta un relato de Cristóbal Colón, las sirenas han estado presentes en las leyendas de la cultura occidental. A partir de la Edad Media se representa a las sirenas con cola de pez.  Son seres mágicos, por lo regular de sexo femenino, tradicionalmente hermosas y a veces dadas a la perversión y a encontrar regocijo en la desgracia de los hombres. Entre los relatos más modernos de avistamientos de una sirena tenemos el de  1608  que cuenta el hallazgo de una sirena por parte de dos marineros miembros de la tripulación de Henry Hudson; según contaron era: "de la talla de un hombre, su piel era muy blanca y sobre su espalda flotaba largo cabello color negro, la cola era como de delfín, pero moteada como una caballa". (Rodrigo de Alba). Tambien en la Antártida en 1823 y otra en las Bahamas en 1869. La primera tenía los cabellos verdes, la segunda, azules. Sin ir más lejos, en Liérganes, municipio español, existió un hombre-pez, y circulan rumores de otro ser de estas características en el río Ebro.

      En épocas recientes se han enseñado en ferias y teatros sirenas que eran sino infelices mujeres con los pies metidos en una funda o bien atacadas de alguna de esas enfermedades (cretinismo) en las que la piel se levanta en forma de escamas. A esta categoría pertenecen las que se exhibieron en la feria de San Germán, en París, en 1758, y en Londres, en 1775. Los dibujos que de ellas se hicieron eran mero capricho del pintor, sin otro fin que aumentar el mérito del pretendido fenómeno.
 

    Veamos como se fabrica un mito. La clave del enigma que suponen tan famosos monstruos nos la da, inconscientemente, Johnston en su obra "Historioe naturalis de Piscibus et Cetis libri V", impresa en Amsterdan el año 1657. Háblase en este libro de que en las Islas Visayas ("sub Hispanorum dominio") fue cogido un pez antropomorfo, llamado "pez-mujer" por los españoles y "duyon" por los indígenas, y se da de él una detallada descripción y una figura que reproducimos aquí. Veamos como los mitos nacen de la imaginación de los ilustradores y de la confusión de los autores al describir las especies estudiadas.

La sirena de Visayas

       El dibujo es de pura fantasía, pero dejándolo a un lado y fijándonos solamente en el texto, nos encontramos con que los caracteres en él enumerados convienen perfectamente a un mamífero pisciforme, algo entre foca y cetáceo, que en el océano Indico y parte del Pacifico se encuentra y que recibe de los indígenas el nombre de " dugong" o "duyon", es decir, el que daban al monstruo descrito por Johnston. Tiene el "dugong" cabeza redonda, brazos en forma de aletas y cola semejante a la del pez, y con esto, con estar la hembra provista de abultadas mamas, y con lo propensos que eran los "antiguos" a ver maravillas por todas parte, basta y sobra para fundas una leyenda.
 

Sirenas en la antigüedad

      El primer testimonio acerca de la aparición de sirenas se remonta a La Odisea de Homero, que relata las aventuras tumultuosas del héroe griego Ulises, durante su largo viaje de regreso a Itaca, después de la guerra de Troya: las sirenas de la época no son esos seres mitad mujer, mitad pez, que las leyendas más modernas retuvieron, sino unas aves con cabeza y pecho de mujer.

      Las sirenas de la época homérica son tres hermanas, hijas del dios río Aquelaos y de la musa de la poesía Calíope. Lidia toca la flauta, Partenopea la lira y Leucosea lee los textos y los cantos. Antiguas compañeras de Perséfone, hija de Zeus y de Deméter, raptada por Hades, el dios de los Infiernos, pidieron a los dioses que les otorgaran alas para poder salvar a la joven y traerla de vuelta sobre la Tierra. Según otra versión, le deben su apariencia a Deméter, que quiso castigarlas por haber sido negligentes en el cuidado de su hija. Su nombre proviene del término latino siren, que a su vez proviene del griego seirên, de la palabra seira, lazo, cuerda, recordando sin dudas el poder «cautivador» de las sirenas.

      Las sirenas eran especialmente abundantes en las proximidades de Sicilia. En alguna parte de aquel mar se hallaba la isla de las Sirenas. Con sus cantos dulces atraían a los incautos marinos, haciendo que sus naves se despedazasen contra las rocas y escollos. Aquel que oía sus voces se olvidaba para siempre de su patria, hogar, mujer e hijos, y se arrojaba al mar en pos de ellas. Ulises se liberó de ellas haciendose atar al mástil de su embarcación y taponar los oídos de sus compañeros con cera.

 

 

 Ulises de Herbert James Draper (Pintura romántica)

 

Sirena de Ublinking Eye (derecha)

 

Sirena de Valery Bareta y Manolis Tsantakis 

Sirenas de Manolis Tsantakis

 

      Las arpías tenían enormes alas. Eran las divinidades de las tempestades y de la muerte. Cuandos los cansados marineros se disponían a descansar en una costa poblada por Arpías, estas se abatían sobre ellos, llevándose sus provisiones con las garras de ave.

 

Diosa mesopotámica Lilith. Representación en un ánfora griega. Las sirenas son aves.

              

Diferentes formas de representar a las sirenas: arpías griegas (monumento funerario Isla de Manara), mermaids inglesas, sirena clásica

 

      En los primeros tiempos de la Era Cristiana, según refiere Plinio enviaron los habitantes de Lisboa un mensaje al Emperador Tiberio para notificarse la presencia de una sirena en una caverna de la costa, y el mismo naturista cuenta que muchos patricios romanos declararon haber visto nereidas en la bahía de Cádiz.

   

Las sirenas medievales.

      Reinando en Constantinopla el Emperador Mauricio, a fines del siglo VI, un gobernador del Bajo Egipto envió al Soberano un relato, firmado por numerosos testigos, de su encuentro con dos sirenas en el delta del Nilo. En este caso no tenían ambos monstruos aspectos de mujeres, sino que eran macho y hembra. El primero tenía un aire feroz y adornaba su cabeza una melena rojiza; la hembra se distinguía por su abundante cabellera.


      En los albores de la Edad Moderna nos encontramos con que no sólo se vieron frecuentes monstruos de este género, sino que en muchos casos fueron pescados y conservados en cautividad.  Conrado Gessner, el celebre naturista alemán del siglo XVI, nos ha dejado varias descripciones y figuras de estos seres, entre ellos un "obispo marino" ("episcopus marinus"), cogido en el Báltico y enviado como curiosidad (y no hay duda que lo era) al Rey de Polonia el año 1531. Tenía este monstruo la cabeza puntiaguda como una mitra, a lo que debía su nombre. Cierto día que sus guardianes se descuidaron mientras le paseaban por la playa, se les escapó al mar y ya no se le volvió a ver. El mismo Gessner habla de un "fraile marino" que se pescó en la costa de Noruega, con su capucha y todo. Aldrovando, en su libro "De Monstri", copia todos estos relatos y algunas de las figuras que lo ilustran.

 

    

     En cuanto a los obispos, frailes y demás clérigos marinos de los mares del Norte, hay especies de focas con apéndices cutáneos en la cabeza que a los ojos del vulgo bien pueden parecer mitras y cogullas.

 

      Las sirenas medievales ya no son las aves de presa de los griegos. GERARDO LYON "Diálogo de las criaturas moralizadas" (Ginebra, 1481) las describe con medio cuerpo de mujer y una cola de pez.. en el "Bestiario del Amor" (1250) de RICARDO DE FOURNIVEL aún se recordaba a la sirena griega con cuerpo "medio mujer y medio ave".

 

 

 

 

 

Biblia Sacra Germanica,  1483 y dibujo de Arthur Cotterell
 

      La concepción de sirena moderna arranca en esta época. Son la mermaid inglesa, la lady of the lake de Escocia, la meerfrau alemana, la mor-greg bretona, la dona d'aigua catalana y la rusalka eslava.

 

     Podrían tener como antecedente la confusión romana entre las ondinas que ya en el siglo IV a.C. mencionara el filósofo griego Teofrasto, y las sirenas. Son las personificaciones del alma brumosa de los ríos, como la Lorelei del Rin o la fata Morgana (mor-greg bretona), hija del rey de Is, la ciudad bretona que según la leyenda se sumergió bajo las aguas. Las ondinas son seres del agua salada, del océano, y se las representa saliendo del agua con su larga caballera flotando alrededor de ellas. Con su bella voz seducían a los marineros.

 

      Hasta bien entrado el siglo XVIII se creyó en su existencia. Así el obispo danés ERIK PONTOPPIDAN "Historia de Noruega" (1752) creyó facilitar numerosas pruebas de su existencia. En realidad, incluso hoy en día se comercializa con falsificaciones realizadas con un tronco de un lemúrido y cola de pez, en las costas del océano Índico.

 

Grabados del siglo XIX

 

El manatí y los conquistadores españoles.

 

      A finales del siglo XV y principios del XVI los conquistadores, al contemplar las dos mamas del manatí, creyeron ver auténticas sirenas. Los manatís y los dugongos sirvieron para disparar la imaginación de los antiguos y mantener el mito de las sirenas.

 

      Tres meses después de que Colón descubriera el Nuevo Mundo, el 9 de Enero de 1493, el registro Nº 146 del libro de bitácora registró: "El día previo, cuando el Almirante fue al Río del Oro, vio tres sirenas que aparecieron en la superficie del mar; estas no eran hermosas como se pintan, aunque tienen algo en la cara de humanas."

 

 

      Lo más probable es que, tanto a griegos como a conquistadores, la presencia de los dugongos del mar Rojo y océano índico, los manatíes del orínoco y Guinéa, las focas que abundaban en el Mediterráneo, hicieron pensar esos seres prodigiosos, mescolanza de hombres y pescados, afirma Antonio Ribera.

 

Manati y dugongo

 

      Los navegantes españoles, que en aquellos tiempos hacían frecuentes expediciones a América, no podían menos de toparse con estos seres marinos. En 1553, en el mes de noviembre, Diego Becersa y Hernando de Grijalva, vieron junto a la costa de Méjico un monstruo sireniforme tan extraño, que no creyendo suficiente pintarlo una vez, hicieron dos figuras de él. La distancia a que estaba no les permitió distinguir su sexo, pero si vieron que tenía brazos muy robustos.


   
  Siete años más tarde, según refiere el "Diccionario Universal", de Trevoux, unos pescadores cogieron siete hombres marinos y nueve mujeres cerca de Ceilán. Algunos misioneros españoles y Dimas Bosque, de Valencia, medico del virrey de Goa, fueron testigos del hecho, y el último hizo el examen atómico de uno de los monstruos, convenciéndose de la semejanza de su organismo con la del hombre.
 

Las habitantes de las aguas

1. Las nereidas

      Son Ninfas del mar, como las Oceánides . Hijas de Nereo, una divinidad marina, tienen forma de pez de cintura para abajo. Van en el cortejo de Poseidón/Neptuno. Anfítrite es una de ellas. Son las Sirenas, tal y como las entendemos desde la Edad Media. Sus equivalentes masculinos (hombres-pez) son los Ictiocentauros o Tritones. Nereo vivía con sus cincuenta hijas encantadoras -nereidas- bajo las aguas, en una resplandeciente caverna. Solían subir a la superficie y solía verselas sentadas sobre las rocas o sentadas en las arenas de la playa, secando sus largos cabellos verdes, o cabalgando sobre delfines, o jugando con los Tritones; sus cuerpos terminan en verdes colas de pez. Son famosas Anfítrite; Tetis, madre de Aquiles, y Galatea, a quien amaba el cíclope Polifemo.  Les desgusta en extremo el ser observadas mientras juegan o toman el sol. Junto con las ondinas, que hemos visto antes, son seres de las aguas saladas.

 

2. Las nayades

      Habitantes de aguas dulces son las nayades protectoras de los rios, lagos y fuentes. Las nombró primero Homero, diciendo que eran hijas de Zeus y las madres de los Silenos y los Sátiros.  Son seres mucho más hermosos que los habitantes del océano, aunque de baja estatura, y sienten debilidad por el ser humano, pues les encanta contemplarlos.

 

Nayade contemplando a un humano

 

    Tienen facultades curativas y están dotas para el canto. No tienen nada que ver con las sirenas, aunque pueden sumergirse y nadar perfectamente bajo el agua. Tambien se les suelen llamar ninfas, divinidades femeninas hijas de Zeus/Júpiter. Son las distintas partes de la Naturaleza. Con forma de hermosas muchachas desnudas, danzan y cantan. Son Dríades las de los árboles, Náyades las de las aguas terrestres (fuentes, ríos y lagos), Nereidas y Oceánides las del mar, etc. Viven 9.720 años. Van en la corte de los dioses y corren gráciles ante los Sátiros. Son famosas Dafne, Eco, Estige...

 

Bellas nayades con la piel blanca (Hylas) y J.W. Waterhous

 

 Las más conocidas son:

 

ASRAI
      Son pequeñas de estatura. Habitan en lagos y ríos profundos del norte de Europa. Se diluyen en el agua si les alcanza un rayo de sol, sólo salen en noches de luna llena, las Noches de Asrai. Son viejas, pero con apariencia de doncella joven, cabellos largos y verdes, desnudas. Habitan en los huecos de las rocas.

COTALUNA
      Ondina que habita en el río Gramame de Brasil. Durante el verano se aparece con forma totalmente de mujer, atractiva y seductora. En invierno le crece una cola de pez y largos cabellos negros.

DONAS D'AIGUA o GOGES
      Habitan en aguas de ríos, barrancos y fuentes de los Pirineos aragoneses y catalanes y del Languedoc. También en las Islas Baleares. Peinan sus cabellos con peines de oro y sienten una gran atracción por los hombres. Alguna Dona d'Aigua ha llegado a contraer matrimonio con un humano, como se cuenta en una leyenda del Montseny.


FADAS D'OS IBONS
      Ondinas que viven en los profundos ibones o lagos de origen glaciar de los Pirineos aragoneses. Atraen a los pastores y a los montañeros con canciones, especialmente en la Nochebuena . También se las llama moras, y bailan sobre las aguas en las madrugadas del día de San Juan, con serpientes que se enroscan en sus brazos.

FOSSEGRIM
      Espíritu de las cascadas de Noruega. Apenas mide treinta centímetros, tiene unos espléndidos cabellos dorados. Canta canciones mágicas que hacen bailar a los árboles y atrae a los niños para ahogarlos.

Fossegrim



GLAISTIG
      Tiene patas de cabra ocultas bajo su largo vestido verde. Es una mujer seductora que, a veces, cuida el ganado que baja a beber a la orilla. Le gustan los niños y protege a los ancianos. Las lamiñak, lumias o lainas del norte de España también pueden tener patas caprinas.

Glaistig



GWRAGEDD ANNWN (o annwfn)
      En Gales llaman así a las hadas de los lagos. Son mujeres muy parecidas a las humanas, muy bellas y sensuales. Suelen casarse con hombres, a los que imponen la condición de que no les peguen más de tres veces. Lloran y ríen sin motivo, y son grandes conocedoras de plantas medicinales. En una roca junto a un lago de Gales existe una puerta que sólo puede verse en las mañanas del Año Nuevo. Conduce a una isla mágica donde habitan. Una derivación son las GRUAGACHS, las velludas, entran chorreando agua en las casas y piden que se les deje calentarse al fuego. Son seres femeninos y también masculinos. Pueden ser idénticos a las GLAISTIG.

 

Gwragedd



KELPIE
      Relacionado con los Hombres del Río, adopta la forma de un caballo de color gris que recorre ríos y arroyos de Escocia. Atrae especialmente a los niños, que una vez en su lomo, son ahogados.

Kelpie



LAMIÑAK y LAINAS
      Seres femeninos relacionados con el agua de fuentes y riachuelos en el País Vasco, Navarra y Aragón. Tienen patas de ganso o garras de ave. Algunas pueden tener patas de cabra, lo que las relacionaría con las Glaistig. Hay ciertas leyendas dispersas en otras zonas de España, donde las llaman Lumias.

LAVANDERAS
      Aparecen por todo el norte de la península española y en países de la costa atlántica de Europa Central y Reino Unido. En algunos casos tienen características que las asocian a las brujas, en otros son propiamente hadas que danzan y tienden la ropa blanca entre los árboles y sobre la hierba de los prados, después de lavarla en los ríos. Hay una gran variedad de leyendas sobre ellas, lo que las dota de descripciones muy diversas.

LIWA
      En Nicaragua, son unos gusanos gigantes de color blanco que habitan en el fondo de los lagos

LORELEI
      El hada acuática del Rhin, que habita en la roca llamada Lore Lay.

Lorelei



LLAMHIGYN Y DWR
      Monstruo de los ríos con forma de sapo gigante, con alas y cola. Da unos gritos espantosos y se come al ganado que baja a beber a la orilla.

NAVI
     Las almas de niños muertos sin bautismo o ahogados en los países eslavos se transforman en náyades vestidas con túnicas blancas y habitantes de ríos y lagos. Cantan para atraer y ahogar a los caminantes.

NIXE
      Ondina de la Europa Septentrional. Tiene muchas variantes, tanto del género masculino como del femenino. NECK. Escandinavia y Suecia. Hombre de río con gorro rojo que toca un arpa de oro y exige un sacrificio humano al año. Grita la palabra "Cruza" por las riberas cuando alguien se ha ahogado. NICK en Escocia, NOKKE en Dinamarca, NAKK en Estonia, NIKKRT en Holanda, NAKKI en Finlandia, siendo la NAKINEIU más parecida a las sirenas...

Nixe



NOGGLE
     Es el Kelpie que habita en Shetland. Poney gris que nada cerca de los molinos de agua.

OIARÁ
     En Brasil, es una muchacha de largos cabellos negros cubiertos de guirnaldas que atrae a los hombres a las aguas profundas. A veces, los machos de las Oiará fecundan a las mujeres nativas.

RUSALKI
      Habitan en Rusia, Bulgaria y Polonia. Sólo pueden verse en Semana Santa. Tienen relación con las Hadas Lavanderas, pues desde los árboles a los que se suben piden prendas de lino a los caminantes, que lavan y tienden a secar. Si alguien se las lleva, muere. Hacen nidos de plumas y juncos bajo el agua. Caminan por los campos, haciendo mover las espigas de trigo., desde el día de Pentecostés hasta el 29 de junio, cuando comienzan sus danzas circulares hasta las primeras nieves. Dicen que son los espíritus de las jóvenes que se suicidan en los ríos. Su sonrisa enigmática encanta a las personas y su abrazo es mortal.

Rusalkis



VODIANOY
      Duende ruso de cabellos verdes y aspecto de una ahogado, con el cuerpo hinchado. Habita cerca de los molinos de agua. Provoca la hidropesía.

XANA
      En Asturias y Cantabria, es un hada que vive en ríos y fuentes. Viste ropas blancas o floreadas. Hilan madejas de oro y danzan y cantan enamorando a los pastores. Es de pequeño tamaño.

Xana



YEURE
      En Francia llaman así a un misterioso animal que vive en el fondo de ríos y lagos y con sus enfados los desborda.

YACUMANA
      Serpiente gigante, Madre del Agua que se transforma en un gran río cuando sale de las profundidades.
www.aragonesasi.com/elfos/index.htm

 

Les dones d'aigua       

      Cuentan las antiguas leyendas aragonesas que en los ibones habitaban una antigua raza mitológica de carácter maligno. Los ibones son lagos de origen glaciar que se extienden por las cimas de los Pirineos. El origen de la palabra parece que está en el idioma galo y hace referencia al agua. Los más ancianos de los montañeses aragoneses aún recuerdan la Leyenda de las Fadas d'os Ibons de Puerto. El dia de nochebuena, solsticio de invierno, un pastor que había tenido un hijo y no quería abandonar su casa para estar con su mujer y el niño, como hacían todos los pastores transhumantes, decidió atravesar el puerto de montaña y llegar a Francia para vender sus mercancías, unas cucharas que había estado fabricando con su navaja mientras los otros pastores dormían. No escuchó las advertencias de que los seres malignos acababan con los caminantes que pasaban por allí en los solticios de invierno y emprendió el viaje; en el país vecino le fué bien la venta y regresó al atardecer, llegando a lo alto de la montaña cuando ya había oscurecido, pero buen conocedor de las estrellas, su único temor era caer por una grieta de hielo, y se reía de los seres malignos. Cuando estaba cerca del lago negro escuchó cantos de mujeres que repetían su nombre sin cesar y atraído por ellos fué a parar dentro las heladas y oscuras aguas del ibón, muriendo ahogado en ellas.

 

      Las mujeres del agua forman parte de la mitología de las montañas catalanas. En las aguas de los rios habitan los espíritus de la Naturaleza. La leyenda del señor de Can Blanch cuenta que esta persona, un día al atardecer después de una cacería, ordenó a todos sus siervos que regresaran a casa, porque deseaba disfrutar de la quietud de la naturaleza. Entonces, cuando estaba solo escuchó una canción que procedía del arroyo cercano. Se acercó y sobre una piedra, con los pies bajo el agua, cubierta la espalda con el cabello húmedo, vió a una "dona de l'aigua" cantando. De repente surgió el amor entre ellos y toda la noche estuvieron juntos. A la mañana siguiente el señor de Can Blanch la convenció para llevarsela a vivir con él, le prometió amor eterno y matrimonio. Una condición puso la "dona de l'aigua", que nunca revelara el secreto de su procedencia, pues entonces el recuerdo del agua le arrancaría de allí como un remolino. La fada concibió un niño y una niña que se convirtieron en su gran amor; el señor de Can Blanch enfermó de celos y  refugió sus penas en una vida desenfrenada de cacerías y juergas que llevaron a la ruina la herencia de su casa. Una noche en la que daba una fiesta a sus amigos, cuando ya le habían abandonado los criados y los hijos de Can blanch se habían convertido en siervos del padre y de sus amigos escucho la voz de una mujer, la fada, que indignada le dijo:

      -Maldito seas, señor de Can blanch, pues ni los lobos lanzan dentelladas contra sus cachorros, ni los quebrantahuesos se alejan tanto del nido como lo haces tú. 

        -¿Qué sabrás tú, medio mujer, qué sabrás de animales ni de aves?¿Acaso las donas d'aigua como tú conocen algo más que la vida de los peces?¿Acaso podrías tú haber poseído algo más que los charcos de no haberte aceptado yo como mi esposa?

      Los invitados, avergonzados por la brusquedad de las palabras del marido, abandanoran la fiesta y la dona d'aigua salió de Can Blanch para desaparecer en el bosque, camino de la sima del Gorc Negre y no regresó jamás.

      Ya anciano y con el alma destrozada por no poder volver a escuchar la voz del hada, una mañana estaba acariciando el cabello de su hija y vió un brillo plateado entre su pelo, tan parecido al de su madre. Se trataba de una perla. Y es que la dona d'aigua nunca abandonó a sus hijos, regresando todas las madrugadas y cantando para ellos con el silencio de las aguas. Derramaba sobre ellos una lluvia de amor en forma de caricias y cuando el sol secaba los cristales del rocío, las lagrimas de su madre caían copiosas sobre las cabezas de sus hijos, y allí se quedaban, enredadas entre el cabello, perlas nacidas de la tristeza de un hada.

Extracto obtenido de Chema Gutierrez Lera. www.aragonesasi.com/elfos/index.htm

 

Sirenas de Roger Tassin